domingo, 23 de noviembre de 2014

Lucía (continuación)

Esteban (continuación)

Se dirigió en su coche hacia la librería deseaba comprar el nuevo libro que su esposa Lucía había recientemente publicado, vio con gran alegría que se encontraba en la vidriera recomendado como todos sus trabajos, en su tapa al pie de la página el nombre de su autora, Lucía Mileno, el nombre del título lo impactó, “El final de un amor”  con impaciencia al llegar a su hogar desenvolvió con extrema rapidez su envoltorio de nylon, preparó café en su pocillo preferido y sin ponerse cómodo comenzó a leer, tal era su afán por su lectura que no advirtió el correr de las horas, miró en un pestañeo el reloj donde sus agujas marcaban las veintidós y cincuenta horas, guardó el libro en su biblioteca como si se tratara de un tesoro, a la espera de su regreso.

Se sirvió un sándwich de atún y una cerveza mientras recordaba cada letra leída detenidamente, las palabras les danzaban en su cabeza, ¿se refería a su amor, a sus historias? No, no se repitió así mismo, ella lo amaba y solo se estaba tomando un tiempo para recapacitar y encontrarse así misma renovada.

El nunca aceptaría que ella se había alejado de él, recogió las llaves de su auto para ir junto a su ventana como cada noche…  Continuará


Lucía VII

Lucía (continuación)

Esteban ( continuación)

Exhaustos durmieron juntos piel con piel sus cuerpos.

Al despertar se encontraba solo en la habitación, pensó detenidamente en lo que había sucedido, con seguridad sabía que no se trataba de un sueño, fue incorporando lentamente su desnudez y se dirigió al baño, no sin antes verificar si aún se encontraba su visita ( inesperada), ella ya se había retirado con su perfume.

Debajo de la ducha miraba fijamente el agua correr por su cuerpo, solo él y el agua.

 Sonó repetidas veces el teléfono, debió salir de prisa vistiendo solo unas gotas rezagadas.

Era la voz de un hombre con quién él debía encontrarse en cuestión de pocas horas, colgó y caminó hacia la web en busca de información, la gravó a una memoria y la colocó sobre su escritorio.

Ya en su vestidor eligió una camisa blanca, por ser de mañana un tono claro y fresco, zapatos y cinto al tono.

Se perfumó con su fragancia importada que lo volvía decididamente irresistible, luego se dirigió a un cajón, tomó una pequeña botella con la esencia de su amada (Lucia) y la vertió sobre su pañuelo.

Peinó sus abundantes cabellos negros, observó su rostro angular bien afeitado, el gris de sus ojos no reflejaban cansancio alguno.

Hoy bajaría por el ascensor, necesitaba estar presentable para la reunión, al llegar al auto contestó una llamada a su celular, se trataba de Sarita, preguntando si se presentaría en la oficina para comunicarle los movimientos agendados y el papeleo a firmar,  él contestó que no sin dar mayor información. 
  
Al llegar al lugar del encuentro programado constató que el restorán se encontraba lleno, tal y como él lo había pensado. 

Miró su mesa, y allí estaba su cita de negocios y muy sutilmente sus guardaespaldas regados por sitios estratégicos.

Se dirigió hacia allí con ímpetu, tratando de dar una imagen fría y segura, lo consiguió.

Lo estaban esperando, la reunión se llevó a cabo dentro del lapso establecido luego se retiraron, Esteban acompañó gentilmente a  su nuevo socio hasta la puerta de su coche y con un fuerte apretón de manos se despidieron… Continuará


Lucía VI





sábado, 22 de noviembre de 2014

COMO DUELE

   Como duele,
Duele esa distancia,
Lástima el poderte recordar,
Esa toda tu ausencia...
Mi alma hace lacerar,
Crece así mi impotencia...
Y al mismo Dios parezco blasfemar.

   No me importa la vida...
Pero la se apreciar,
Lo que importa es mi herida,
Que parece arreciar;
Que al crecer más el tiempo,
Más te parezco amar.

   Duele abrir los ojos,
Y no poderte mirar,
Será otro día perdido...
En qué mirarte no he podido...
Y más crece mi pesar.

   Esa herida crece
Y eso me hace pensar,
Que lo tuyo no fue un sueño,
Fue una oculta realidad;
Fue hacer una fogata...
En lo más hondo del mar,
Fue llegar al mismo cielo
Y con Dios platicar...
Y le dije que en el suelo...
A uno de sus ángeles  pude amar.


Miguel Ángel Rojas Ibarra
En Twitter: @Micky_Way_Mar
En Google: Miguel RojasIbarra
Mi correo: miangeldelmar24@gmail.com
Mazatlán, Sinaloa, México.
Sábado 22 de noviembre del 2014.

TENGO LA LUNA

   Tengo al alcance la luna,
Así como abrazo al mismo sol,
Ni el mar me parece imponente...
Tanto como quererte conquistar,
Todo lo miro tan fácil,
Menos el poderte amar.

   Con un día de tus días,
No pediría ya más,
Si así tu lo quieres...
Dímelo y después me puedes dejar.

   No te pido para ti un imposible,
Pero se que me lo haz de negar.


Miguel Ángel Rojas Ibarra.
En Twitter: @Micky_Way_Mar
En Google: Miguel RojasIbarra
Mi correo: miangeldelmar24@gmail.com
Mazatlán, Sinaloa, México.
Sábado 22 de noviembre del 2014.